Soy una persona de naturaleza optimista, y me considero moderado en términos generales.
Pero comparto la indignación de muchos de mis conciudadanos, con este sistema que nos asfixia cada vez más.
Desgraciadamente no soy ningún experto en economía, aunque haber estudiado lo que llevo de empresariales me ha dado algunos conocimientos sobre macroeconomía que ya hubiera querido tener hace unos cuantos años. Y a pesar de mis limitaciones en este aspecto, ya he hablado antes sobre las teorías Keynesianas, que si bien tienen sus detractores como cualquier corriente de pensamiento, su lógica resulta aplastante al menos para mi.
Refrescando los conceptos y simplificando mucho:
- Cuando la economía está en expansión, el gobierno debe ser austero, ahorrar el dinero que recauda con los mayores ingresos que tiene vía impuestos, y controlar la inflacción subiendo el precio del dinero. De esta manera se controla el crecimiento para que sea moderado y no se produzcan burbujas.
- Cuando la economía está en contracción, el gobierno debe gastar más para contrarrestar la disminución del consumo privado, usando el dinero ahorrado, y si es necesario recurriendo a endeudarse. Esa deuda se pagará cuando el ciclo cambie de nuevo a expansión. Si es posible no se han de subir impuestos, ya que eso neutraliza en parte el efecto conseguido con el mayor gasto público. De esta forma, se consigue suavizar el ciclo económico a la baja, y propiciar su cambio a un nuevo ciclo alcista.
Así salieron los países europeos de la postguerra de la segunda guerra mundial, contrarrestando el gobierno los ciclos económicos para mejorar la estabilidad y minimizar el efecto de las épocas adversas.
Si hablamos de este país, es fácil ver como durante el ciclo alcista las administraciones no sólo no ahorraron, sino que gastaron más de lo que tenían y se endeudaron cuando no debían hacerlo. Con ello contribuyeron a aumentar el tamaño de la burbuja económica, mientras emitían (junto a los bancos) el mensaje al pueblo de que esto va a ir siempre así de bien.
Ahora, en el momento de contracción, las administraciones hacen justo lo contrario de lo que deberían, ya que no sólo no gastan más para compensar la caída del consumo privado, sino que se dedican a recortar. Y no pueden endeudarse más, porque ya están muy endeudadas, y porque los mercados (verdaderos dueños y señores de la economía mundial) dicen que cuando no tienes dinero hay que ahorrar y recortar.
¿Pero acaso sabe la mayoría de la población a lo que estamos a punto de enfrentarnos?
La falta de liquidez de las administraciones es tan asfixiante que todos sabemos que muchas pymes y autónomos han quebrado por no cobrar, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. Pero lo que probablemente muchos no sepan es que hay empresas cuyo impacto social es terriblemente mayor, que están llegando a ese punto.
Hablo por ejemplo de las residencias de mayores con plazas concertadas, que llevan muchos meses sin cobrar, que en algunos casos ya están dejando de pagar nóminas, y que eventualmente si se ven forzados a cerrar no sólo dejarán en la calle a un número importante de trabajadores, sino a una cantidad también importante de ancianos.
Hablo de las farmacias, que llevan también mucho tiempo sin cobrar el dinero de las recetas, y cuya única salida para no quebrar va a ser no aceptar recetas, sólo vender sin receta a aquellos que puedan pagarse los medicamentos. Y el que no pueda pagárselos…
Mientras tanto, aunque sabemos que este sistema no funciona, como no sabemos cómo cambiarlo seguimos dependiendo de las mismas reglas, de las mismas instituciones, organismos y empresas que nos han llevado a este abismo.
Mientras la gente sufre cada mes para pagar sus casas y para comer, y el
número de deshaucios se multiplica (15.000 en el primer trimestre de 2011 frente a 5.000 en el primer trimestre de 2008), bancos como
BBVA y SCH son los que más dinero ganan de Europa. Y se atreven a decirnos que “si la crisis empeora 2 de cada 3 bancos españoles entrarían en pérdidas”. ¿Cuanto tiempo lleva “en pérdidas” el resto de la sociedad?
Aunque las agencias de calificación demostraron que no sabían lo que hacían cuando daban las máximas calificaciones crediticias a las hipotecas “sub-prime”, como no tenemos otra cosa, pues seguimos fiándonos de ellas y usando su criterio. Y ellas siguen castigando a los gobiernos, no sabemos si de forma justa o interesada, dirigiendo los mercados no sabemos con qué propósito, y
llenándose los bolsillos mientras tanto con beneficios récord, a costa de los intereses extra que debe pagar el estado en su emisión de deuda.
Si aún no le has puesto cara a lo que significa para nosotros que “Los Señores de la Calificación” incrementen la prima de riesgo de un páis, mira lo que dice el presidente del BBVA, Francisco González: por cada 100 puntos básicos que sube la prima de riesgo española, se dejan de crear 160.000 puestos de trabajo y el Estado tiene que pagar por intereses 12.400 millones al año. Esta cantidad permitiría financiar con creces el plan de infraestructuras, de 8.400 millones. (visto en
El País)
Si miramos al pasado, es fácil ver que tanto la biología como nuestras sociedades tienen largos periodos evolutivos, en los que los cambios son progresivos, pero siempre llega un momento en el que es necesario un cambio revolucionario, un cambio drástico y brutal que cambie de forma notable el curso de los acontecimientos.
Creo que estamos muy cerca de uno de esos momentos, pero sin duda el de mayor magnitud en la historia de la humanidad, porque ahora todo está conectado. Las economías, las sociedades, están mucho más imbricadas y son mucho más dependientes las unas de las otras.
¿Cuándo llegará?
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